Identificar filigranas ayuda a proponer cronologías y procedencias, mientras las verjuras y los espacios entre cadenas orientan reintegros acordes. El alto contenido de fibras de trapo y el encolado animal histórico condicionan la humidificación y la limpieza acuosa. Al evaluar uniformidad, grosor y deformaciones, anticipamos tensiones ocultas en las orlas, evitando nuevas roturas durante el manejo y la estabilización.
Las cartelas coloreadas pueden contener cochinilla, azurita, verdigrís o lacas sensibles a la luz y al agua. Se realizan pruebas puntuales de solubilidad, observación bajo ultravioleta y, cuando es posible, microanálisis no invasivo. Las líneas calcográficas en tinta a base de carbón resisten bien, pero trazos con aglutinantes frágiles pueden migrar. Entender la paleta previene pérdidas cromáticas durante limpieza y reintegración.
Algunos márgenes lucen toques de bronce dorado o pan de oro aplicado con aglutinantes tenues, susceptibles a abrasión, humedad y oxidación. La consolidación previa con adhesivos compatibles evita desprendimientos. También se revisan craquelados, levantamientos y pequeñas lagunas. Decidir si intervenir cromáticamente exige valorar legibilidad, equilibrio estético y honestidad histórica, privilegiando siempre la preservación del trazo original frente a reacabados invasivos.
Una brocha de pelo de cabra y esponjas de caucho vulcanizado levantan partículas sin rayar. El movimiento diagonal, sostenido y ligero evita atrapar fibras levantadas en los extremos decorados. Se trabaja con soporte firme y manos limpias, girando la pieza con frecuencia. En zonas ilustradas, un aspirador con microboquillas regula caudal, reduciendo riesgos de desplazamiento de pigmentos o desprendimientos marginales.
Si las pruebas de solubilidad son favorables, un baño en agua desionizada puede reducir acidez y manchas ligeras. La adición controlada de hidróxido cálcico puede aportar reserva alcalina. Se utiliza soporte de malla para traslados y cambios de agua. Cuando hay medios sensibles, se prefieren compresas localizadas o flotación parcial. Tras secar entre secantes, se revisa planicidad antes de continuar tratamientos posteriores.
Cintas de celulosa envejecida y restos oscuros ceden con compresas de metilcelulosa o geles hidroalcohólicos, siempre tras ensayos puntuales. La paciencia evita halos y tracciones peligrosas cerca de orlas finas. En casos complejos se alternan geles más rígidos para controlar migraciones. Finalmente, un enjuague ligero o tamponamiento neutraliza residuos, preparando la superficie para injertos, consolidaciones y ajustes cromáticos reversibles.