Oficios y técnicas: del buril al color a mano
Detrás del brillo hay calambres de taller. Grabadores, impresores, aprendices y coloristas negociaron plazos, planchas fatigadas y correcciones de última hora. El buril abrió sombras, el aguafuerte aceleró dibujos, y la acuarela alzó las cartelas a un teatro cromático. El proceso dejó huellas: rebabas, líneas fantasma, retoques que hoy leemos como vestigios del tiempo. Cada borde y cada cartela son también diarios de trabajo, disciplina, riesgo y destreza compartida.